
Hace pocos días escuché (o leí, no recuerdo) que a Uribe le interesa la vacante que deja el Dr. Samuel Moreno, eso sí, después de su muy polémico paso por la alcaldía… pero bueno eso es harina de otro costal. Lo interesante aquí es que en ese artículo había unos siete nombres más de interesados para hacer un total de unos ocho, si es que no eran más. Destacables y verdaderos interesados se pueden rescatar tres (para no decir dos), el resto de personajes son una parranda de oportunistas –desempleados o próximos desempleados- que quieren ocupar cargos de poder independientemente de la objetividad que estos ameritan.
Hablando de este tema con una persona que, como yo, no sabe mucho de política pero su voz notablemente representa a la de la mayoría del pueblo y como se dice por ahí la voz del pueblo es la voz de Dios, decía que ese fenómeno era una verdadera muestra de sed de poder. Un poder que arrastra pobreza, violencia, corrupción y clientelismo, entre otros, hacía los pisos más bajos de la pirámide social colombiana.
No sé que tanto creerle al artículo, porque si algo aprende el colombiano en su vida es a no tragarle entero a los medios de comunicación, pero voy a creerle ésta vez. En el artículo aparecían dos figuras muy conocidas de la política colombiana; el Presidente de la República, el Dr. Álvaro Uribe Vélez y su muy cercano pupilo, el Dr. Andrés Felipe Arias, antiguo Ministro de Agricultura, más conocido por el escándalo de Agro Ingreso Seguro… no enserio, estadísticamente comprobado que Andrés Felipe Arias es más conocido por el escándalo de Agro Ingreso Seguro que por su paso por el Ministerio de Agricultura, una vaina estúpida que sólo se da en éste hermoso país, es como si Gabriel García Márquez fuera más conocido por sus errores de ortografía que por sus obras, es ilógico.
No sé cuántos bogotanos lean esto (y no tengo nada en contra de los paisas) pero ¿ustedes se imaginan un paisa de alcalde de Bogotá (o viceversa, para que vean que no es algo en contra de los paisas)? Está bien, puede ocurrir, es más, no sé si ya pasó pero ¿ustedes se imaginan a estos dos paisas de alcaldes de Bogotá? O mejor otra pregunta ¿ustedes creen que Uribe antes de marzo se imaginaba ser alcalde de Bogotá? U otra ¿ustedes creen que “Uribito” alguna vez en su vida se imaginó ser alcalde de Bogotá? Claramente la respuesta a todas las anteriores preguntas es el monosílabo NO.
No soy antiuribista y tampoco soy uribista. Soy realista y como ciudadano realista es mi deber ayudar a ver a los que no ven y a los que no quieren ver que estamos ante un fenómeno que podría llamarse Sed de Poder y que no es nuevo en nuestra genética colombiana. Eso ya pertenece tristemente a nuestro legado.
Lo importante aquí es concientizar a la gente de que los dueños de la última palabra somos nosotros, el pueblo, la plebe; de que nuestro voto los sube o los baja, de que nuestro voto vale exactamente igual al de ellos o al del papá de ellos y de que somos conscientes de que estamos frente a un fenómeno vulgar.
No sé si en medicina o en sicología exista algún término para referirse a las personas adictas al poder, así como al que abusa del alcohol se le dice alcohólico o al que abusa de las drogas se le dice drogadicto, sé que hay fundaciones, terapias y gente especializada en ayudar a los drogadictos y alcohólicos; pues debería haber fundaciones, terapias y gente especializada en ayudar a los adictos al poder, a la burocracia barata, al clientelismo, a la corrupción y a todos esos males que nos tienen donde nos tienen. Así como existe Alcohólicos Anónimos también debería crearse Políticos Anónimos.
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